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Cecilia

26/06/2017

ptrofe

Empezaron tomando cocacolas, pero ya van por el segundo cubo de quintos y la piel comienza a bullir bajo el toldo agujereado de la terraza. Hablan de estropicios ajenos, faena y borracheras. Y, claro, no tardan en acordarse de la Cecilia. Una dice que es tontita, el otro que carece de intelecto, la otra cuenta que la otra noche, en la discoteca, una bollera le estuvo tocando las tetas todo el rato y ella riéndose. Que si la dejan sola se la tira toda la sala de baile y ella sin enterarse…

Pero es la chica de en medio la que se pone las botas: Yo con la Cecilia tuve una enganchada los primeros días. Pues, ¿no entra la tía y se sienta encima del mío? Restregándose el culo y jijí jajá. Yo me espero a pillarla a parte y le digo: ¿Pero qué haces tú sentándote en la polla de lo mío? Y ella: “Uy, si para mi el Pol es como un hermano, siempre nos saludamos así y no pasa nada”. ¡Qué coño un hermano! Yo tengo dos hermanos y no me siento encima de sus pollas, tía zorra.

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