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viejo Apolo

12/10/2016

apollo

Si Dafne fuera una higuera, comiendo de sus frutos me perdiera. Los bosques que crucé, las selvas que de noche recorrí, los montes que trepé, las grutas en que raudo me metí; las zorras sigilosas, los lobos altaneros, las liebres presurosas, los jabalíes fieros; las lacerantes lanzas, las saetas certeras, los dardos bañados en veneno, la discreta agonía de las fieras… ¿Hubo sol alguna vez? ¿Hubo luna sobre el lago? ¿Se miró en el espejo aquel centauro? ¿Quién perseguía a quién? ¿Quién se despeñaba valle abajo? Esa rubia lechuza, que me mira con ojos descarados, ignora que el árbol que la guarda tuvo un día el calor y el rubor del talle humano. Si llega a alzar el vuelo y en el aire sostiene su imprudente desparpajo, tal vez sea ya tiempo de volver a tensar el regio arco. Si fuera una higuera, si sus frutos pudiera… Si fuera lo que fuera, si solamente fuera, comiendo de sus frutos me perdiera.

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