Skip to content

del vamos al tengo

28/09/2016

maxresdefault

Hace años que detecto entre las mujeres, tanto españolas como latinoamericanas, una soterrada inclinación al antisemitismo, sostenida sobre lógicas estultas, por lo común derivadas del manido proemio: He leído en internet, el diario, una revista… Y a continuación rebrota el tópico o la mayor incoherencia supuestamente confirmada por investigaciones de troquel reciente. Así que la misma alma cándida que moquea, lastimera, zampándose en repantingo El niño con el pijama a rayas, acaba viniendo a decir, con la boquita pequeña, que, de mayor, a ese chavalín igualmente le hubiera sentado bien una buena ducha.

Que la necedad reina entre los hombres, no hay cabal que lo ponga en duda, pero siempre albergué una confianza mucho mayor en la sensibilidad y el buen sentido de las mujeres que, con el tiempo, vino a tornarse primero estupefacción y, finalmente, desengaño. Hasta el punto que hoy me choteo, casi sin acritud, del crédulo argumento, según el cual, si las mujeres mandasen no habría guerras, y me llenan al cráneo enseguida todas esas señoras que, al inicio de una relación, susurran a su pareja: Vamos a tener una niña. Y, pasados los años, abandonan el plural, atrincherándose en su singular, arguyendo que, al haber fabricado la criatura en sus entrañas, el lazo fisiológico justifica hablar como propiedad exclusiva de la carne alumbrada. Es el triste sendero en espiral que lleva desde el vamos hasta el tengo. Voy a darme una duchita y a ponerme el pijama, a ver si tengo el recato de alcanzar el sueño eterno.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: