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Caín y su mamá

25/08/2016

Inkatetas

Atrapado en el turbio bucle de su propia existencia, uno no hace otra cosa que regresar a la madriguera de la infancia con el errado proyecto de entenderse a sí mismo. Espectro vino a ser uno de mis pequeños traumas de la niñez. Aunque la rodaran con cuatro duros y estética de camping pirenaico, se convirtió en uno de los primeros espeluznes apocalípticos que vi en pantalla grande y algunos de sus sencillos, pero impactantes, efectos de maquillaje permanecen aún en mi retina.

Si uno tuviera que vivir atrapado en el universo que conforma toda la filmografía de su director, lo de Lovecraft parecería arroz con conejo, pero encarando esta historia suelta, la colección de tópicos no logra eclipsar un cierto hálito de misterio entre freudiano y bíblico, con Caín y Abel queriéndose beneficiar a mamá Eva, que resulta ser más bien una Lilith santateresa con mucho peligro. Harta arquitectura hidráulica, algo de arte románico y una caravana que, como todo el mundo sabe, convierte en maldito el más inofensivo de los largometrajes autóctonos.

 

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