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botánica mansa

19/08/2016

pastoril

Recios crecen los Narcisos, abocados al espejo de sus móviles, sin prestar atención a nada que no sean sus propias excrecencias en nubes y redes. Carecen de vida tangible, pero se sienten protagonistas de mil aventuras pasajeras: aprueban, comparten, comentan, enlazan noticias de hace un año, desentrañan los misterios de la vida, divulgan sus almuerzos, viajes y gustos, apoyando las causas más nobles y justas. Frente a ellos tropieza una señora, un anciano no encuentra asiento libre y a un muchacho se le cae el bocadillo, pero ellos siguen toqueteando la pantalla, inasequibles a las circunstancias circundantes. Mansos e idiotas, no precisan rabadán que los trashume al matadero.

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