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súcubo

15/08/2016

carroll

Despierto cada mañana a las cinco y veinte, y siempre estás ahí, buscándome la frente. El largo pelo negro es el telón que oculta, sinuoso, los secretos de tu mente; vestida o desnuda, las sombras te mantienen a salvo del ardor de mis ojos que te buscan para perderse. Sólo una vez volví a dormirme, justo después de verte, el resto son desvelos, rutar de entendimiento que ni sabe ni entiende, pero desea comprender y sentir lo que sientes, sacarte de esas sombras, clarearte y guarecerte. Los demonios se atraen, los infiernos se quieren, abrazan y defienden.

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