Skip to content

bamboleo

14/08/2016

barcelone

Yo, que no soy de playa, vengo aquí a admirar el bamboleo: olas, caderas y pechos. Sol, arena y sal se soportan mucho mejor merced al vaivén pendular, dulces campanadas de la carne en el álgido ángelus veraniego. Pero, mientras admiro este milagro airoso de la gravedad desbordada por la sublime belleza de la forma, irrumpen bordones y palmas, gañendo con ganancia la versión rumbera de la equina melodía venezolana, desbaratando el bamboleo cacofónico a su predecesor de carne en danza. Maldito ruido, pérfido decibelio que arrebatas por peculio la rotunda hermosura intrascendente que alumbraba mis retinas enfermas. Soy ya caballo viejo y pierdo la flor que me dan.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: