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Meridiana de sang

10/09/2015

meri88701

Nos hemos parado frente a la puerta de una tienda de souvenirs, en una de las calles que va a desembocar a la Rambla. Mi acompañante examina las feas camisetas blancas que alguien ha diseñado para la movida de la Diada de este año. Del fondo del local, entre atavíos del Barça, senyeres y demás recordatorios patrios, emerge una voz afable y chispeante:

Nou euros, preu d’amic!

Mi acompañante duda. En el bazar chino las hemos visto a nueve euros y medio. La necesita para el viernes pero, ¿se podrá encontrar más barata? Continuamos caminando. Antes de que recorramos demasiados metros, me detengo y le digo que, si piensa comprarla, que lo haga ahora, porque yo no pienso volver atrás dentro de una hora.

Reculamos, se pide una talla grande para él y otra mediana para un amigo. Entonces, el moderno mig amic felizmente llegado del Pakistán se me queda mirando y me pregunta:

– I tú no en vols una.

Niego con la cabeza, sonriendo, y él inquiere, extrañado:

– Que no ets català?

– Sí, però no la vull.

Otro cliente, que observa la escena con cierta ironía, desde el principio, añade:

– Si tots els catalans n’haguessin de comprar una, serien milions.

Al dependiente se le iluminan los ojos y la sonrisa elucubrando la distopía: la Meridiana bombeando un chorro lento de millones de almas de pura sangre catalana y, todas y cada una de ellas, vistiendo la camiseta blanca que él les ha vendido personalmente.

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