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adiós a las carbas

04/06/2015

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Observa como rueda y cae el fardo de la nostalgia, como todos corren a bulto para entresacar de su falso relleno espejuelos y purpurinas. Fíjate en sus caras, comprende el sinsentido y toma otra dirección. Por ahí dice algún imbécil, en el que no has querido volver a derrochar tu escasa paciencia, que andas triste y desmejorado. Haces bien en apartarte de los orates petulantes de tu generación, del rebaño de añorantes y de la bandada de ridículos pavos reales que lo maneja. El pan ya no es pan, ni el vino es vino. Ahí tienes agua fresca. Prescinde de los vasos, bebe a morro. Tu calma es la balsa en que te alejas, como siempre, a contracorriente.

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