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Mundo Idiota

04/02/2014

bastards inglorious

 

Negras tormentas azotan los aires, un feo vendaval de cuervos, buitres y urracas. Ensotanadas putrefacciones apestan los espacios mientras una corte de insípidos hijos de la gran perra franquista pululan su tournée a golpe de talonario mercadono y narcotextil. Vuelven los debates de hace medio siglo y todos les dan manija.

Si usted permite que un desgraciado meapilas dicte lo que tiene que hacer con su cuerpo es que es usted imbécil.

Si se aviene a que unos papeles le digan dónde tiene que fumar o follar y qué cosa es o deja de ser cultura, que le jodan.

Si acepta que le escamoteen la realidad detrás de una telaraña de culebrones, balones y purpurinas, váyase a la mierda y deje de escupir estupideces en su incapacitada vidita virtual, pamplinas.

Eso que quieren llamar opinión pública es un conglomerado de interesadísimas subnormalidades profundas que se distinguen, paradójicamente, por lo superficial y disuasivo de sus falacias. Me cago abundante y procelosamente en la opinión pública, moscas comemierda, putos pánfilos pastoreados.

¿A estas alturas nos vamos a rebajar a discutir sobre quién tiene potestad sobre tu coño o sobre tu boca? Si te crees con derecho a gestionarle los ovarios a una señora o a dictarme lo que puedo pensar, decir o escribir, me cago en toda tu infecta progenie. Y aquí entráis todos, los carcamales de la inquierda y de la derecha, y sobre todo los del centro, que sois la carroña más cobarde e infame que existir pueda. Iros todos a la puta mierda, encorralados en el blando amasijo que esconde la pálida mortaja de vuestra frente.

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