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temporada de barbecho

10/01/2014

Museo-Diocesano-Burgos

Tienes motivos para asustarte, lo que hay es esto que ves y no otra cosa. El universo son esta mierda y estos pelos. Paso largas temporadas de barbecho en las que dejo de ver al barbero, apenas me afeito y las uñas de mis pies deciden por sí mismas el grado de su aversión, hacia fuera o hacia dentro. El vello vuelve a cubrir amplias porciones de mi cuerpo, rehúyo los aromas de tocador, frecuento los mismos lugares y uso idéntico vestuario. Pero lo que debes temer no es exactamente esta estampa de salvaje agropecuario, lo que ocurre en la superficie se desborda y multiplica en las raíces, en la esencia insoluble de mi mal genio, que abona en mi interior las más venenosas monstruosidades. Muerdo cráneos, arranco corazones, incendio transeúntes, asalto vírgenes, degüello criaturas… Soy una selva implacable cuya fronda y lianas atraviesan este escudo de cuero para prolongarse sobre el pecho, el rostro, la ingle, las axilas. Las bestias que la pueblan son una sola y la tienes delante, ahora mismo te está hablando con un rugido lento y espumoso. Aquí no crecerán tu futuro, tus proyectos, tus quimeras de idiota. No has entendido nada desde que nos conocimos. Nadie se hace realmente a la idea, todos preferís seguir jugando al bazar de las sorpresas, ir añadiendo extensiones a vuestro inútil recortable de la vida. Nunca encontraréis las últimas piezas del puzzle, sois el vacío que lo resquebraja y revienta. Gritáis inútilmente, nadie escucha. Nada hay en el fondo inabarcable del pozo de la inopia.

[Publicado en El Butano Popular el 10 de enero de 2014]

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