Skip to content

asesino 76

05/01/2014

Elephant

 

Entre liquidar a tu hermano y asesinar un oso o un elefante existe una loable diferencia. Entre pergeñar un auto-golpe de estado y no dar golpe, la mejora parecería también evidente.

Fuegos menores caldean el esperpéntico otoño del patriarca que, de delfín del dictador, pasó a convertirse en adalid del tinglado constitucional, campechano y follarín, con muleta y collarín, guirnalda ajada de caducos discursos navideños.

¿Dónde estabas tú en el 77?

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: