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el último golpe bajo

25/12/2013

Pou

Días criminales, tiempos asesinos. Ni siquiera un año y medio separa la muerte de Bonezzi de la de Coppini. Dieciséis meses en los que han caído tantos otros… La vejez consiste en ver desaparecer los referentes, en irse quedando solo y a oscuras, sin más luz que la bombilla mentirosa de un pasado que se va fundiendo a culatazos, hasta cegarse. A uno le cuesta acostumbrarse a la fulminación de los arcanos mayores, a los que te sientes unido desde dentro, a pesar de que te lleven varias décadas de ventaja en esta absurda carrera de obstáculos. Pero no hay manera cabal de aceptar que se vayan los que merecerían alcanzar una maduración justa y digna, una madurez más o menos consustancial, contemporánea. Veo florecer y multiplicarse la basura en el vertedero del poder,  en el pacedero envenenado de los ventrílocuos medios. Veo la escoria propagando sus genes, cada vez más extendidos, pujantes y pegajosos como excrementos de rata. Veo crecer la ceguera a cada paso. Solo andaré, sobre un fino alambre mellado y sacudido por corrientes adversas. La red –esta red- es un feo trampantojo que engendra falsa confianza. Para aquel que lo ignore, más dura será la caída.

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