Skip to content

Shoppinghauer

05/12/2013

troya-de-frederick-sandys

Hay mujeres cuyos ojos son ranuras por las que entra el mundo a modo de dinero. Alcancías gemelas que todo lo ambicionan, pero se ven forzadas a un régimen severo, tragando moneda a monedita lo que quisieran ver resuelto en mar de oro. Américas son los hombres para ellas, veneros minerales el padre, el marido, el hijo, el muerto; filones dorados de los que se extrae la familia, que es tesoro y material consuelo. A esos peculios oculares, que clavan el arpón en cueros llenos, los miro yo con la pena de aquel niño que encontró mármol blanco donde soñaba hallar vergel sereno. Los ojos hucha no buscan el tilín, sino el tolón, don don din don, moneda y timbre que abre todas las puertas mundanales, trocando las bestias en hombres y los hombres en pulgosos animales. El lucero colector atribuye grandes bolsas al eunuco palaciego, alaba con holgura los posibles y da por imposibles sus contrarios, acepta altos talones, rechaza pies descalzos, y juega con billetes ya cantados que engalanan su mirada escrupulosa con cifras, postigos y candados. Luce combinación de cinco cifras que esconde muchos rostros apilados en una oscuridad blindada y fría, noche nupcial que engendra plusvalía, prole feraz que todo ha inseminado. Un conciliábulo de tendencias y de modas, de costumbres y de gustos linajudos, que sostiene la boca del embudo por el que se descalabra el hombre entero. Displicente aquelarre de crucero, de un bazar a otro bazar, del zoco a la gran manzana, pasando por Gibraltar, colmando la paciencia y la aduana, en tránsito espiritual del Ganges al Machu Picchu, con cábalas, tantras, yogas, ordalías, disfraz pagano de la eterna sacristía que le pone a Dios un alicatado del oriente, por el que el sol no nace, sino asiente, en rayos que expurgan los millones laminados en plástico o camuflados en binarias computaciones, camino de las Suizas más pacíficas. A vosotras que andáis detrás del coche, el cargo, la mansión, el testamento, la vacación, la ceremonia, el parlamento…, y paseáis el plumaje real de vuestras pestañas por el zoológico caviar de los domingos, os ofrezco el manantial brioso de mi pingo para regaros con fruición lengua y faringe. Obtendréis la respuesta al enigma de la esfinge en esmegmáticos posos alveolares, atole batido, sopita de glande que os saltará la faja de cerrojo —tal vez también un ojo ahorrativo— y os cederá en préstamo canino esta ubre baja, entrepernal y brava, que hará una pompeya blanca en vuestra cara. Lava la lava, limpia, fija y da esplín de amor, romancero gitano. Tirititrán tran tran, las penas, penitas, penas como vienen se van del pan al vino, del vino al flan, menú del día de Casa Joan. Si hay fiesta grande, rubio champán. En ocasión solemne, coñac añejo, que potencia los aromas del conejo, velludo o lampiño, rubio, moreno o bermejo. Pechina salivosa que se abre ante el espejo para mirarse fijamente los orígenes, antes de la taiga y de los líquenes, de la llamativa cordillera de los Andes, de las poderosas florituras del Niágara…, una Eva que sangra, asomando entre carmines una bolsa de manzanilla, tripa lenta, tripa pilla, que anuncia el biberón y las papillas. Roma minúscula a la que se encaminan todos los sonajeros Jeros. ¡Ni más, ni menos! Más bonitas son las rosas, viene el tiempo y las marchita con esa marcha triunfal que retumba en los motores babélicos de los aviones, clase purista. Vendaval de pulgares jugando a las maquinitas. Tico-tico-tá. Game to Overlook. Redrum. Nevermore. Nautilus.

[Publicado en El Butano Popular el 5 de diciembre de 2013]

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: