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barbecho

04/10/2012

El estiércol en tu boca, dulce regalo de las vacas para purificar tu lengua enredada en toda esa sarta de mentiras y sandeces. Mierda negra, pesada y espesa, hez cargada tal vez de minuciosos parásitos blancos, mojón tendido en el hueco que se abre entre tus dientes, puerta del pozo de tu cuerpo pálido de sombras. Una descarga de verdad entre tan magra peripecia, una pelota piadosa que te estremece. Un viento inocente desencadenará la guerra.

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