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oruga del tiempo

03/10/2012

Entre lenguas y gusanos, una noche más, el viento amenaza con helarte. Tu manzana en la mesilla, tus ojos en la ventana. Una luna escarlata que revienta los tímpanos del hombre. Cada cual encenderá su propio fuego, unos con carbón, otros con leña. A ti la luna te basta y te sobra, los mares te acompañan hasta el sueño, y en él te pierdes a ciegas, sin medir distancias ni anhelos. Al fondo de un pasillo largo y silencioso, la silla estremecida por el tiempo, seda caliente que se cubre de un polvo casi negro. Muerdes despacio tu labio dolorido, óxido de sangre que el humo invierte, mientras la cabellera de un vampiro sirve de oriflama a los despiertos.

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