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el caballo ganador

02/10/2012

Bienvenidas todas a la sala de incubadoras. Retiren la piel de sus caras, deposítenla en la cubeta de la izquierda. Recen lo que puedan, dénle la razón a Dios, que es quien ha escrito esta nota en el diario. Pueden prescindir de una mano o de un pie, elijan Ustedes. De su elección dependerá que continúe la prueba. Recen lo que sepan. Sólo una de esas nueve incubadoras está vacía, aquella de Ustedes que la haya elegido podrá introducir a su hijo. La suerte ya está echada, la piel será curtida, no teman, y su extremidad conservada en los químicos adecuados. No se demoren más en la elección, el tiempo apremia, y no hay sentido común que pueda ahora mismo encauzarles. La sala cierra dentro de cinco minutos.

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