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la cucaracha roja

11/09/2012

 

Mi corazón convertido en tu muñeco vudú. Lo lavas sobre el mármol frío y húmedo de la pescadería y lo atraviesan las largas púas de tus malos deseos. Erizo del mal, camina o rueda hecho un ovillo de crueldades. La ventresca de mi alma tendida sobre la balanza que la vende a las furcias domesticadas de las cafeterías, hembras estípticas, siempre con el puto crío en la boca y un porcino sedimentos en los ojos. Esa punzada es la esquina en la que vivo desde hace tantos meses, el chaflán de la cucaracha roja. Los periscopios que emergen de las alcantarillas creen ver el mundo y lo único que otean son mis pies sin horizonte. ¿Echar a volar? ¿Entre esta telaraña de hilos eléctricos? Sería una sencilla manera de arder bajo el falso cielo de la madrugada y dejar de sentir, de una vez, tus colmillos en el cráneo.

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