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después del amor

09/09/2012

Y ahora otra vieja para llegar a Sacramento… Debería haberme quedado un tiempo más en la gasolinera. La gorda asaba bien los pollos, el pan era bueno, la cerveza fría… ¿Por qué no paro nunca de pensar en moverme? ¿Por qué no me paro en un sitio, coño? Aquí no, desde luego, pero en el próximo culo del mundo que parezca medio decente. Todo empezó a ir mal con el curro en la fábrica de hielo. Antes solía ir tirando. Pero ahí se empezó a aflojar la máquina y oía perfectamente los tornillos flojos dentro de mi cabeza. Dolores encontró el restaurante y ya no quiso seguirme. ¿Cuánto tiempo aguanté sin ir al recreativo y sonreirle a las viejas? Un par de meses. Una vieja es comida y cama para dos o tres días. En este pueblo no hay casi tiendas y el trabajo lo tienen bien repartido. Si aprieto el paso, llegaré a la ciudad antes de la noche y podré meterme un rato en el casino. Siempre hay viejas. Aún tengo los dientes sanos y sé que dejaré de fumar cuando cumpla los cuarenta.

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