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poema etrusco 02

13/05/2012

 

A través de los espejos

que adornan mi habitación,

veo docenas de nutrias

haciendo la comunión.

 

Son bichos adolescentes,

perversos perseverantes,

de mirada incandescente

y protegidos con guantes.

 

Cuánto horror bajo sus cejas,

cuanto odio almidonado,

se arrastran sobre las tejas

y corroen los candados.

 

Me persiguen,

son millares,

royendo mis calcetines,

mis notas curriculares.

Se disfrazan de arlequines,

compran ropas militares

y organizan sus festines

todos los días impares.

 

Yo que sólo ví morir

una nutria entre mis brazos,

hoy pido que sean mil

las que caigan a balazos.

 

Esa que ahora me mira

riza lomos de animales,

y envenena cada esquina

con ricino de esquimales.

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