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vértice

13/03/2012

Te has parado justo en medio de un triángulo de sol, sobre el césped, mientras tu perro lanudo, menudo y tranquilo olisquea sus sospechosos vértices marrones. Llevas el pijama caliente bajo el abrigo de piel brillante. El cinto le da un aire de albornoz de alto linaje. Sé que piensas en mí porque miras de vez en cuando esta ventana. Sé que esperas que los demás se hayan ido, que serán estas manos las que te despojen lentamente del pijama y esta boca la que te abra entre aromas de sudores nocturnos. Luego la ducha. Has elegido los martes y yo no tengo nada en contra, aunque caigan en trece.

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