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tesoro

21/12/2011

 

 

A veces me pregunto

por qué hicimos nuestro muro de caña de azúcar,

por qué llamamos de ese modo a los insectos

y a la lengua golosa

de gatos y perros.

 

Más nos hubiera valido

no cerrar nunca nuestra casa,

permanecer a la intemperie,

sin reclamos ni atenciones,

solos en nuestra discreta inadvertencia.

 

Ahora que todos saben

de qué están hechas nuestras defensas,

¿qué importancia tiene

seguir guardando el tesoro?


 

 

 

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