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rojos y oscuros

22/11/2011

 

Rojos y oscuros, sin novia a la que besar en los bailes de bragueta, pierden el tiempo fumando picadura, desviando siempre el tema de conversación del lado de popa, rencores arraigados en la tierra de los padres. Algunos tenían entonces animal de carga y compañía. Hoy desprecian el chillido infantil de las gaviotas. León me pide que os hable de ello, de la bolsa de saco cargada de cáscaras vacías para el fuego, del hiriente estallido del silbato en la vieja noria de su imaginación, de la que penden harapientos recuerdos acolmillados. Mordemos, sin más, el anzuelo de la rabia.

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