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mal abrigo

13/11/2011


Afuera hay una higuera,

-sé que entiendes lo que te digo-,

toda esa ropa tendida,

todos esos dientes

-incluidos los colmillos

y las muelas-,

los ascensores que bajan

y vuelven a bajar

más de trescientas veces al día,

los diarios mal encajados

en las papeleras,

las barandas arrancadas de las escaleras…

 

El barro seco sobre la pared

y la ceniza llevada por el viento

como un silbido de alambre,

la lata a medio abrir,

el pantalón rajado hasta media pernera…

 

Afuera una higuera

podrida de frutos

que nadie va a echarse a la boca,

con un sol de bronce

y miel

lamiendo las ramas más altas,

diapasón rojizo,

carcoma etérea,

verano sin azul

que lleva a un mañana sin hijos.

 

Quítate los pies

y sácate la orilla de los ojos,

echa al charco las monedas,

tu desnudez de esqueleto

espantará los piratas, las sirenas.

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