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Isaac Asimov

04/11/2011

Pocas veces presto atención a estos envíos, por no decir nunca. Van a parar al buzón spámico y de allí a la nada definitiva. Pero, de todos modos, uno tiene la precaución de echarle un ojo a la carpeta antes de vaciarla y lo de hoy ha sido carcajote pestañudo. El típico mensaje de supuesta treintañera casamentera del Este -Marina, para más señas-pero enviado desde la dirección de correo electrónico de “Isaac Asimov”. La descojonación ya no tiene fronteras robotiles.

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