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>romy

15/09/2011

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Quizá creyó que no iba a decirle nada, pero la llamé. Su voz sonó desencajada, fuera de planes.
Tapeamos en un bareto diminuto que a ella le gustaba hace años y que ahora le pone nerviosa. Se vistió como el culo pero adoro su cuello. No se puso los pendientes que le regalé, pero supe imaginarlos pendulando. Iban y venían y, al final, sólo me vine yo al llegar a casa.
Me puse a ver Esperando la carroza para olvidarme un poco de todo, reirme y eso. No se puede negar que Argentina tiene un tercio de alma ibérica y otro tercio italianísimo. Demasiado gesto, excesivo grito, pero, por dios, como creció y se multiplicó el esperpento de Don Ramón en México, Cuba, Argentina…
Al terminar de verla, pensé en Callecita y descubrí que había colgado nuevo post -se prodiga poco esta chica (sí, es un reproche).
Mañana voy a nadar, temprano, a eso de las siete, para evitar curiosos. Tengo un montón de asuntos pendientes. No sé por qué la llamé, ni por qué me resisto a responder su último sms. En el armario del baño se esconden todas las pastillas de este piso, junto a los frascos de masaje y perfume y los bastoncillos de algodón para los oídos. Espero dormir bien, lo necesito.

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