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blanca paloma

27/08/2011



Mi lengua formó un agujero de gusano entre tu boca y tu ano. Entre tu ano y tu boca, volaba mi blanca paloma. Mientras el papa, en la tele, humedecía el alma de todas esas jovencitas bañadas en la Gracia de Dios, nosotros transmutábamos la naturaleza, rompiendo las barreras de la luz y del sonido. Tronaba y llovía en el tercer ojo de tu mancebía, y el tiempo se escurría entre tu clara mirada y tu risa de niña. Mi lengua abrió un agujero, un gusano en ti se escondía, llorando y riendo lágrimas vivas que tu boca recogía. En dulce comunión, celebrabas la nueva virginidad que ahora perdías, con hostias de leche y vino de herida. No importaba ya el lugar, la noche o el día; Arquímedes, furioso, mi émbolo encendía, la paloma volaba, el gusano crecía, y cuanto tus labios libaban, tus ojos a un tiempo lo vertían sobre las sábanas blancas por donde habían quedado esparcidos los pétalos marchitos de nuestra fiel melancolía.

 

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