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Mañana emergente

16/06/2011

Riadas de niños salen de los autocares, en cuidada fila india, dispuestos a embocar las distintas puertas de la plaza de toros. Niños que, en su mayoría, no deben de saber muy bien dónde se meten, dónde les meten. Busco con los ojos y no encuentro.

Pocos recuerdos conservo intactos de mi infancia. Poco recuerdo ese niño que fuí o tal vez ocurra que no he terminado aún de dejarlo atrás.

De pequeño -esto sí lo recuerdo- cuando me llevaban a un sitio que no sabía bien qué era, procuraba mirarlo todo un poco desde atrás, en perspectiva.  Hoy, sin embargo, me he dejado tragar por el subterráneo.

 

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