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Mañana No Volveré

09/06/2011


 

Mi pecho vacío en la vía del tren

-en mitad del descampado,

lejos de los almendros,

de las higueras-,

vacío como los ojos que lo miran.

Las costillas clavadas como estacas

-vudú de hueso-,

los pulmones secos y abiertos,

las tripas en el aire,

pájaros reventados

deshaciéndose en un arco

de cremallera

que no termina de cerrarse.

Mi pecho vacío.

Me comen la cabeza:

la nariz, los ojos, las orejas…

Mis tripas un instante en el aire,

un chasquido que tira del hígado

y lo vierte sobre la grava.

Vacíos los ojos que lo miran,

vacía la tarde

y el verano,

vacía la vida miserable y mal llevada,

vacíos el pensamiento, las palabras,

vacío también el silencio,

antes de la insolación.

 

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