Skip to content

Judas

16/03/2011

el-delator

La ley mosaica prohíbe la delación y la difamación del prójimo. El décimo sexto versículo del décimo noveno capítulo del Levítico lo dice bien a las claras: “No te ofrecerás como testigo contra la vida de tu prójimo“ o, si se quiere, “No andes difamando entre los tuyos, ni demandes contra la vida de tu prójimo“.

Judas fue algo infinitamente peor que un traidor. Judas —a pesar de su nombre— fue un mal hombre, un mal judío. Y hoy el mundo está lleno de Judas, soplones, difamadores y cretinos a los que los medios de comunicación y las instituciones azuzan y sirven de tribuna.

Bullen las calles y las pantallas de escoria humana, de burdos delatores nauseabundos a los que la mayoría aplaude y vitorea, poniéndose a su mismo nivel de iniquidad.

Un estólido babón denuncia, desde el más execrable anonimato, un teatro porque los actores fuman en el escenario. La prensa se hace eco, no de la inmundicia que arrebuja semejante actitud delatora, sino de la materia que compone los cigarrillos. Se felicitan de que no sea tabaco, sino finas hierbas, permitiéndose así que continúe el espectáculo.

Otro ruin infecto, amante del metal y las coerciones, engendra, por propia iniciativa y la de su bolsillo, un dispositivo que permite delatar los locales donde se fuma, sin necesidad de dar la cara, ni precisarse diálogo mediante. La nueva Inquisición al alcance de todos los dedos.

No importa que usted desconozca la identidad y las cuitas de su vecino, junto al que lleva viviendo años enteros. Denúncielo, con eso basta. La justicia es ciega, ni usted sabrá quién es él, ni él tendrá idea de que ha sido usted quién le ha denunciado. No le pegue, denuncie. No discuta.

Denuncie usted al vecino de arriba por maltrato; su mujer, pobrecilla, no tiene boca, ni pies, ni manos con qué defenderse. Delate a esa señora que fuma, hágale ese favor, ¿no ve que se está carcomiendo los pulmones? Ponga a la autoridad sobre aviso de lo que ha dicho ese señor sobre el atractivo de los escolares y el apetito sexual de los adolescentes, ayúdele, evítele males mayores, se empieza opinando y se acaba vaya usted a saber cómo…, tal vez delatando al prójimo, como usted, convertido en un asqueroso hijo de puta.

[Publicado en El Butano Popular el 16 de marzo de 2011]

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: