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manos al suelo

06/08/2010

Por momentos apetece la sencillez teatral de la artesanía primeriza, el aroma a trazo fijo de tebeo de miedo con niños chungos, sencillez y línea gruesa. Y todo eso lo tiene The Children, primera de las dos únicas producciones dirigidas por el sonidista Max Kalmanowicz, una historia de terror ochentero con rémoras de los setenta. Ochentera es la estética televisiva que obliga a buscar un truco para erradicar la sangre del gore, y setentero ese cierto atrevimiento que permite atentar contra la integridad física y la vida de unos chiquillos, algo muy difícil de ver en la televisión y el cine de nuestros días. Actores discretos, en ocasiones arquetípicos, pero resultones, alguna tetilla, y una trama básica derivada del pánico nuclear, de los miedos ecologistas, todo ello estructurado según la lógica primaria del dos más dos y con el rudimentario acierto de reducirlo todo a la imagen de unas manitas con manicura oscura, rígidas y amenazadoras. No del todo desdeñable, sobre todo si la comparamos con el vómito sin tripas de estos tiempos que corren y si atendemos a la entrañable semejanza de una de sus escenas con uno de los pasajes más logrados de El misterio de Salem’s Lot.

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