Skip to content

no es por azar que me ahogo en este fuego

03/08/2010

Ya no te leo por miedo de estar ciego. Ya no te leo. Mi corazón flota apenas en una tiniebla fría, con orangutanes saliéndome por las orejas. Selva de mí, selva inundada. No puedo seguir leyendo, sería coser la herida pinchando el rojo solitario, vaga raja, hechizo del vientre que se corta. Todo son nudos y aprietos, malas entrañas, platos fríos sobre la mesa aún más gélida del recuerdo. Te oigo aquí y ahora, pero ya no te leo, me lo impiden tantas cosas… Y, sin embargo, el manantial no se detiene y nada entorpece el vuelo de tus cejas, ni siquiera la penumbra de las últimas tardes, de las malas palabras… ¿Qué fuego cruel es éste que no se consume ni bajo el torrencial monzón de esta rabia vieja? ¿Qué llama lo alienta? Perdida la noción de los primeros intentos, ensayos indiscretos, ni siquiera estoy seguro de que sea yo quien escribe todo esto, quien se entretiene en manchar esta pantalla mientras los dedos perseveran en el deseo de acariciar tu boca. Azar de mis dedos, dados trucados en el tosco cubilete de mi cabeza agitada, rebotando aquí y allá para caer siempre fuera del tablero.

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: