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de lo nuestro en el otro

24/07/2010

Te habrás dado cuenta no una, sino docenas de veces. La gente no sólo detesta lo que nunca ha sido de su agrado, sino también aquello que se ajusta plenamente a sus gustos pero que ha sido incapaz de abordar por sí sola. Abominan de aquello que no supieron llevar a cabo porque no tuvieron la inteligencia, la agilidad o la posibilidad fáctica de llevar a buen puerto. Atacan encarnizadamente aquello que ha hecho aquel conocido que, hasta hace poco, ni fu ni fa, por el que sentían incluso una cierta simpatía, pero que se ha atrevido a hacer aquello que nosotros no habíamos hallado el modo de llevar a la práctica. Se nos ha adelantado el hijoputa, ya no merece más que odio. Un sentimiento más insidioso y ponzoñoso que la envidia. Sí, damos un poco de asco.

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