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lamento de turbinas

08/04/2010


Acabo de caer en la cuenta de los unos y los ceros, un enfermo resorte de insatisfacción, y todos esos limones exprimidos en la pileta me recuerdan que la garganta se pierde, que hay algo frío y verde en la esencia del Mal.
Los neumáticos se frotan contra las bandas amarillas y el sol es una rapaz que se lleva todo lo bueno a su nido de agonía. El cielo: un orificio que se estremece y transpira como un ano mal dilatado. Pupila roja, pupila negra, sin corrector de color. Ceguedad del reverso de los cromos.
Salgo al aire con el Alma tan inútil como cortarle las alas a los avestruces. Brazos que reman en el vacío, primates que caen de los árboles sin llegar nunca a desnucarse.
El calcio se evapora en el microondas, Valencia es un cenagal. Llama a tu madre para ver si estoy muerto.

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