Skip to content

lo que callan las sabias putas

21/07/2009


El realizador Arthur Marks y el guionista Orville H. Hampton se hicieron un hartón de trabajar para la televisión y, en el setenta y tres, unieron esfuerzos para tratar de llegar con ciertas garantías a la gran pantalla. En eso Hampton tenía bastante más experiencia, y como ambos se habían manejado en series de acción policíaca, escribió una historia de cine negro al cuadrado, o sea, una blaxploitation de ambiente callejero.
Detroit 9000 tenía posibles: personajes con cierto empuje, crítica política, situaciones chispeantes, un punto escéptico y bastante mala baba. Pero lo cierto es que el acabado la convierte en una película desangelada. ¿Que qué rescataría? Pues precisamente los toques de humor y vitriolo como el que destila esa secuencia en la que encuentran el cadáver de un tipo dentro de un baúl que alguien ha arrojado al río Detroit. Un agente le pregunta al teniente Danny Bassett (Alex Rocco): Me preguntó para qué le habrán cortado las piernas. Y el superior responde: Para meterlo en el baúl.
Si estuviera mejor dirigida, también tendría miga la escena en que Bassett se encuentra con su odiosa esposa paralítica en el hospital. La mujer detesta a los negros, tiene pesadillas en las que la soban y le repugna la mera idea de que le pongan las manos encima.
Por el lado dramático, merece la pena tener en cuenta el pasaje en que la bella Ruby (Vonetta McGee), prostituta con estudios superiores, es contratada para echar un polvo con un congresista con ínfulas de gobernador. Una secuencia inefable, para ser vista. Aunque mi momento predilecto de todo el metraje viene dado por uno de esos gags sociológicos tan típicos del cine de acción de los setenta. El poli blanco y el poli negro (el desparecido Hari Rhodes) cumplen labores de vigilancia en un hotelucho. Rodhes se asoma por la ventana y ve que en el edificio de enfrente se lo están montando dos lesbianas (una negra y otra blanca). Después ve entrar a otra mujer, la pareja de una de ellas, que monta el número y todo deriva en una pelea de gatas vista en silencio, desde la lejanía. Lo que se ve ahí fuera es mucho mejor que las reposiciones de la tele, sentencia el policía.
Aunque las escenas callejeras siempre tienen su gracia, lo cierto es que tanta persecución a tiro sucio redunda y cansa. Aún así, es un film que no debe desmerecerse con demasiado ahínco, pues esconde algunas pequeñas golosinas como la presencia del siempre cautivador Scatman Crothers que interpreta, sin duda, el papel más oscuro de toda la cinta.

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: