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poniendo un huevo

21/05/2009


Uno se imagina cosas. Cosas como a Imelda Marcos introduciéndose un zapato por la ranura vellosa del bajo vientre. Se imagina eso y se piensa enseguida que se está enfermo de la cabeza, porque, además, uno se pregunta si nuestro monarca le comerá el bacalao a su soberana esposa o si el presidente se frotará el pellejo contra la mesa del despacho, por no hablar de las hijas y los hijos de Imelda Marcos, el monarca y el presidente, encerrados en el baño o poniendo un huevo, ¿Verdad?
¿Se imagina a sus abuelos en el catre? ¿A sus padres, a sus hijos, a los hijos de los hijos de sus hijos? Uno piensa en tantas cosas… Pero luego se peina y va al trabajo, hace de vientre de medio lado, para no contagiarse ningún mal nefando…
Piel de cordero, ¿A dónde me llevas?
A ver a Jesús
enterrado en la cueva.
Fueguitos azules,
fueguitos negros.
Que el frío del mundo
te queme por dentro.

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