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Shockley & Mally

09/02/2009


Lo bien que lo pasa uno con esta Ruta Suicida, con razón me habían sobrevenido estas incontenibles ganas de volver a verla. Que guapa la imagen de los polis de los setentas, con sus cascos, en formación, petándolo todo a balazos, desde una casona hasta un autobús de viajeros. Qué química más extraña y graciosa la de Eastwood y Locke y ese comentario para definirla:

– ¿Es una puta?
– Ahora gusta el tipo colegiala. Ella es algo mayor.

Lo cierto es que el punto de partida de The Gauntlet es demoledor y conserva en su interior una de las purezas absolutas del cine de los setentas: las conversaciones existenciales dentro de un automóvil. Claro que aquí salen coches, motos, trenes, buses y hasta helicópteros con francotiradores poco dados al blanco. Siempre me entusiasmó el cartel de la película, hiperbólico, sintético y espectacular. Y una banda sonora para descubrirse. La sexta del tío Clint es de primera.

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