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>amanecida

24/08/2008

>Hoy no pienso más que en el sol de tu sonrisa y en el calor de tu aliento. Mi boca te busca por todas partes y no se atreve a embarcarse, de noche, en la balsa de esa cama que tiene arriadas las sábanas a la deriva de tu ausencia.
Podría servirme un vaso de vino. Podría, pero no debo, mientras el hielo se hace fuerte en el congelador y mi cabeza va llenándose de ti, encontrándote en cada paisaje. Me convierto en polizón de mi propio sueño, amarrado a los pocos maderos que flotan, seguro de saberte al otro lado, allí donde volveremos a encontrarnos. La balsa aguanta, las gaviotas se acercan cuando ya se hace clara la madrugada y mis pies creen enredarse con los tuyos. Dejé de ser una isla.

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