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lupular

13/06/2008

Es pequeñita y muy estilizada. Me dice un amigo que es bisexual. Lo hace para desanimarme, pero eso excita aún más mis desacertadas neuronas. Desde aquí, la recuerdo entre pálida y morenita, guardando cola frente al lavabo. Luego, al salir, me dio unos toquecitos en la espalda mientras estaba pidiendo una cerveza. Estuvo simpática y guadianesca, apareciendo y desapareciendo varias veces a lo largo de la noche. No llevaba sujetador, se lo había quitado para evitar el calor. Por encima del tránsito de sus tetas sudorosas, me contó que me llamaría algún día porque tenía por ahí un par de guiones encajonados, los dos escritos junto a una amiga y uno de ellos centrado en cierta experiencia que ambas compartieron con un exhibicionista de tres al cuarto. Desde esa madrugada no la he vuelto a ver, pero, sin duda, regresará al fondo ingrato de mis retinas. Estas cosas ocurren cuando la noche se hace la estrecha.

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