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>plumaje

10/03/2008

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Encuentro alas blancas desmenuzadas por toda la casa, sobre todo por los suelos, sobre el sofá y medio escondidas bajo el cojín de la cama del gato. El ángel debió de morir a última hora de la tarde de ayer y se fue arrastrando hacia algún lugar de la noche al que no querrán volver las horas por medio a encontrarlo. Pero él, Fulci, llegó a degustar sus alas y trajo lo que pudo para que yo las tocara y me dieran los dedos la virtud de ese cielo caído en el olvido (quién cayó no fue un ángel, sino el cielo. El ángel sólo pudo salir a rastras, siguiendo el rastro de aromas terrenales y palideció al contacto con el aire viciado de este mundo.). Qué carne más blanca y qué ojos más claros amando las hormigas.

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