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>fantasma

09/01/2008

>Arqueada hacia atrás, descolgada de la cama como un mono, tocando el suelo con la punta de los dedos, das a secar ese terciopelo lúgubre que, hasta hoy, ha estado robándome el sueño. La gente no puede dormir sola en los hospitales, pero si muere desprendida, desgajada, arrancada de la carne del mundo y de la vida. Y, ¿quién desea ese final para si mismo? El mar no se esconde cuando tú lo pisas. El sol tampoco titubea, ni tiembla, ni se apaga cuando me acercas el nido a la boca, con el trino de simientes que yo mismo he dejado sin velo pálido que las contuviera. Verde lluvia que acompaña la noche hacia el día, perfumada por el incienso de mis libaciones. Miedo a no ver más tus ojos tan negros, tu corazón podrido en el porche, a medianoche.

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