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>tú, tú y tú

12/12/2007

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En estos tiempos en que la policía lleva puesto el pasamontañas y los delincuentes pululan a mansalva por revisteros, parlamentos y televisores, resulta muy comprensible que a determinadas gentes no les guste Keoma, porque a esa película le sobra lo que la mayoría de esos estercoleros de la (post)modernidad nunca echarán en falta porque ni lo han conocido, ni lo van a conocer nunca: cojones.
Y me van a perdonar que me ponga recio, pero no se puede callar uno la boca después de disfrutar semejante maravilla que socorre el alma de uno más que antibiótico contra la gangrena de la estulticia nefanda que nos envuelve. Y pensar que por ahí va más de un cretino buscándole el argumento y la coyuntura. La madre que os parió, que de ostias os daba. Poneos gafitas de pasta y correos con la mierda-moralina del picha-floja de Aronofsky que, mientras vosotros coméis mierda, siempre habrá, en algún lugar perdido, alguien que esté meando sangre.

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