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>súplica a la Virgen de Domrémy

03/12/2007

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Tiempo llevo sin ir a la carnicería. Lo sabes, resuelvo en ti todos los atávicos enigmas imprudentes del minuto y de la hora. Te ruego, pequeña y pálida doncella, que no le hables al fuego, que no le respondas. Llénate de cera los oídos, procura anudarte al gerundio eterno de la duda, porque poseer esa verdad incólume significa adueñarse de una espada que a quién primero hiere de muerte es a su dueño. El tacto del fuego es insolente y depredador, y tú, que eres agua e infinito, hervirás a su contacto, bullirás a perpetuidad en la misma lava que borbota en las alas transparentes de los ángeles de la Visitación. Ama el silencio. Cierra las puertas.
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