Skip to content

>Dos A

27/11/2007

>
Pobres bandoneones atropellados que se persiguen a si mismos, acosando a un Piazzolla que se fue hace tiempo, y cuando creen que van a crear, recrean, revuelven, resienten, rebajan, pero nunca revelan, nunca revuelan, ni elevan sus alas de un nuevo modo. Y aquí estoy, con el café con leche en sus medias tintas, con el corazón de siempre y pulgas en los ojos, y la adolescente que me mira fugaz, furtiva, a dos palmos, detrás del vidrio del escaparate.
Troncos aislados que emergen de un pequeño agujero circular abierto en el cemento, entre el asfalto o las baldosas de las aceras. Sufren más que nosotros, son los soportales de esta mentira.
Todos llevan bolsos, bolsas y niños, niñas y sacos, sobres y maletas, monederos. Pensaba en ti hace un rato, guardaba aún un minúsculo jardín en esta memoria tardía y de tarde, un parquecito al que salir a buscarte, diorama listo y disponible para colorear. Pero he ido prestando todos los rotuladores y me queda sólo el rojo. Coloreo la puesta de sol, colorín, colorado.

No comments yet

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: