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>francisco , franco

25/09/2007

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Sobrevivo a mi mismo leyéndolo a Umbral, escuchando atentamente a Battiato, allí donde el arte, soberano, se desentiende de la falsa –falta de- modestia.
Van llenas las autopistas, las calles grises, los paseos y avenidas. Los abetos, erguidos como pica de vencedor, guardan la sombra de las iglesias. Y yo subo a la tercera planta del hospital, pálida y seca. Me supongo despierto en el rancio paladar de septiembre.

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