Skip to content

>la cabeza en el arado

28/08/2007

>
Eso que llaman alma lo arrastra uno de un lado a otro como un saco de patatas. A veces la tela se raja al roce con innumerables horrores cotidianos y el contenido se extravía en pleno deambular de una hostia a otra, que de esas no faltan. No hay ocasión para palparse el alma, tratando de taponar el agujero, punto de fuga del yo que desaparece. Qué fue de mí, qué fue ya de ese mañana que escarchó en grietas de inviernos machacados, uvas rancias quebradas entre las mandíbulas de un tiempo bruto y bronco.
Duele ver como se extinguen los grandes, los mayores. Le arrancan a uno la risa de cuajo y la pena se instala a vivir mi vida con su capirote morado y el sabor pizarroso de la ceniza. Pido una tregua para los pocos que nos quedan, un tiempo de serenidad para su lumbre. Pido silencio. Pido modestia. Aparadores derramados en la negrura de lutos mancos.

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: