Skip to content

>¡Me cago en la leche!

02/07/2007

>
Ha sido un día un poco tonto, que ha confirmado alguna que otra decepción, pero igual ha merecido la pena. Escribo con la maleta preparada en la entrada del piso, guardando aún el sabor de la última cereza en el dorso de la lengua y escuchando un poco de música tibia antes de apagar este bicho y tirarme a dormir.
A eso de las tres y media, conversaba con uno de los profesores veteranos, antes de entrar en una reunión. Tomábamos un café y un cortado con hielo en la cafetería casi desierta del centro de estudios. Cuando el hombre ha encendido su cigarro, la encargada, menuda y simpática, le ha pedido que lo apagara por temor de multas y escarmientos legales. Hemos agarrado sendas sillas de plástico y salimos a la terraza despoblada, donde nos hemos puesto a hablar de la tontería de esta sociedad tutelar y paternalista que quiere salvarnos de todo menos de la hijoputez de quienes detentan el control. Él ha sacado a colación a Canetti y su certera opinión, según la cual, obedecer una orden significa recibir un aguijonazo. Y, la acumulación de aguijonazos engendra el temor en quién los recibe. Por eso, añadió, los jinetes mongoles transmitían inmediatamente la orden recibida a su caballo, de modo que nunca se veían convertidos en receptáculo o fermento de miedos futuros. He recordado que, la otra tarde, convenía con Rubén en que cualquier día nos prohíbirán los tacos, la expresión soez y eso que llaman malas palabras.
He imaginado habitáculos reservados para los mal hablados, situados en los rincones más irrespirables de los restaurantes y demás centros de ocio. Pero mi acompañante, más optimista que yo, ha advertido que tal interdicción no podría prosperar en estos pagos. La primera vez que desembarcó en Barcelona, hace ya largos años, sus oídos captaron, con asombro, el primer “¡Me cago en la leche!” que se cruzaba en su camino. Y él, pasmado, imaginó exactamente eso: al fulano defecando sobre la blancura del fruto líquido de unas mamas. La visión lo espanto, no por la escatología de la escena, sino porque tal exhuberancia del imaginario popular le ponía difícil llegar a sorprender a nadie con sus futuras fotografías…
En fin, supongo que no hay que desesperar tan aprisa, al fin y al cabo, ahora mismo, antes de finiquitar estas líneas, recibo una buena noticia: Man se ha animado a abrir un blog para mantenernos al corriente de su trabajo. Me atolondran muy especialmente sus adolescentes lascivas, así que le seguiré los pasos siempre que pueda. De momento me asomo a ver la luna con estos bribones.

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: