Skip to content

>antigua

02/06/2007

>
Hoy el sol estaba perezoso, como limaco que prefiere ignorar la largura del tronco en el que vive. Menos mal que ella llegó puntual con su bolso repleto y se dejó invitar antes del paseo y el vaivén de las frases de media tarde. No quisimos ir al cine, porque a los dos nos traía malos recuerdos. Mejor callejear, tomarse un té o un helado, gastar un poco los zapatos. Ella se mete en tiendas que yo jamás hubiera visitado por mi gusto y, allí, la veo probarse un vestido, girar lentamente el muestrario de fulares o buscarle la etiqueta al calzado. Yo también recorro librerías y bazares chinos de fondo imprevisible. Una niñita nos mira y está a punto de caérsele el hacedor de pompas de jabón que le mancha momentáneamente el vestidito, aunque lo vuelve a mojar en su vaso diminuto y sopla. El escaparate se llena de burbujas y ella, que rebusca de nuevo en el bolso, se aprieta un poco más contra mi brazo, porque no hay espacio suficiente, y todo cobra la candidez de una estampa recién sacada del vientre de una chocolatina antigua.

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: