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>suelta el veneno

01/06/2007

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Supongo que lo que a mi me gustaría es que las chicas durmieran con un libro mío debajo de la almohada, como le ocurre a García Márquez. Ya lo escribió el maestro Fernán-Gómez y lo ratifican, a cada rato, el arte y la vida: si uno hace todo esto es solamente para que lo quieran. Lo demás son vanas excusas y pamplinas de medio pelo.
Precisamente hoy, ha danzado elegantemente, en la sobremesa, la figura de García Márquez. La comparaban con algún otro talento que, como casi siempre, salió derrotado ante tal emparejamiento. Nos habíamos citado para comer, porque no veíamos a Hernán desde poco antes de su viaje al continente americano. De allí me ha traído una novelita cabrona y la joya oscura que acabo de ver: Black Snake Moan todavía no se ha estrenado en este país de coprófagos de butacón y, si nos atenemos a la suerte que ha corrido la filmografía reciente de Christina Ricci, es probable que no llegue a estrenarse nunca. Así que ha sido todo un detalle atravesar el océano con una copia en dvd para que yo pudiera disfrutarla con el fresco de la noche abanicándome la nuca. Rebajé así el ardor precipitado que recorría mi cuerpo como orgón que no desemboca. Porque encararse a esa Ricci rubia y demacrada, verla retorcerse en el suelo, en braguitas, con las tetas al aire y suplicando que la follen, es trance que alborota el glandulamen viril y venéreo. Y si, además de babearle las contorsiones a la musa, se centra uno en la historia que la envuelve, se aprecia una rara combinación de blues, calambres ninfomaníacos, reveses sentimentales y voluntad de regeneración espiritual.
El ojo simple dirá que el cuarto largometraje escrito y dirigido por Craig Brewer es un conglomerado reaccionario y conservador. Sin embargo, merece la pena advertir la presencia de un puñado de personajes con taras y carencias anímicas de todo tipo, un escueto mosaico de la debilidad humana, de seres que, pura y duramente, quieren vivir. Y, por si eso fuera poco, Brewer esquiva el recurso trágico facilón en el momento clave de la película. Yo me quedo con eso y con otras cosas que me callo y que prefiero llevarme a mi cuarto para que pasen la noche debajo de la almohada, cerca, muy cerca de mi entrecortado aliento.

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