Skip to content

>no demasiado gris

17/05/2007

>
Parece que las ninfas y las hadas de los arcanos bosques han optado por trasladarse a vivir al paraíso emputecido de las películas porno. Uno deambula por una inmaculada y lujosa casa deshabitada, se esparce por ajardinados patios con piscina o recorre los largos pasillos de un edificio de oficinas y se encuentra con cualquiera de ellas. A lo Andrew Blake, aparecen tiernas bellezas por generación espontánea: jovencitas de aspecto adolescente que, lo primero que te piden es que les folles la boca y les rompas el culo.
Ésta es la fórmula para introducir a estas hembras aniñadas en el devenir orgiástico del pornacho contemporáneo: la apariencia aproximada de una vírgen con la boca y el proceder de una putarranca estriada, como si se hubiera logrado un empeltre hedonista y selecto a partir del revoltillo establecido en aquel fascinante y restringidamente moralista retablo prostibulario descrito por Poe:
Venían después las mujeres pecadoras de todas clases y de toda edad; las de incontestable hermosura, en todo el esplendor de sus óptimas primicias, haciendo recordar aquella estatua de Luciano cuyo exterior era de mármol de Paros y llena de inmundicia en el interior; la leprosa, cargada de harapos infectos, descarada y repugnante; la veterana del vicio, rugosa, pintada, coloreada por el arrebol, llena de joyas y haciendo un alarde imposible de ardor juvenil; la niña de formas indecisas, pero hecha ya a la provocación sensual por ensayos infames y lecciones depravadoras, acosada por el imperioso deseo de ascender en la jerarquía de las sacerdotisas del inmundo Príapo.
No hace falta señalar quién es el Príapo de nuestros días, ni dar el nombre de todas las chiquillas lascivas que lo rondan para colmarlo con agradables y agradecidas marranadas. La única a la que hoy quiero prestar atención es a Sasha Grey, que tiene un poco de todo: la juventud de Tawnee Stone, la frescura gorrina de Aurora Snow, algo del descaro y los párpados ojerosos de Christine Young, y las tragaderas y gusto por los grumos y babas de Chiquita López. A mí, por estética, soltura y gracejo, me recuerda a una de esas chavalas de barrio con acento sureño. Cuanto menos, comparte con ellas el peinado, la sombra de ojos y los enormes pendientes que se agitan al ritmo del empellón sandunguero.
Ya sabemos que, en el terreno en que se mueve, la originalidad resulta casi impracticable. Pero Sasha pone de su parte: para empezar pone las nalgas, el talle refinado de los pechos de manzana y la cara, que se deja golpear y enrojecer a fuerza de vergazos y bofetones. A veces, parece que se santigua con el rabo, pidiendo que la llene con algo más que gracia y espíritu. Se aplica sin fondo en la oralidad, generando toda clase de ruidos guturales, cavernosos y hasta simpáticos, como en esa secuencia impoluta de chupetones del glande en las que imita, repetidamente, el descorche de una botella de cava.
Al principio –de ahí la gracia- Sasha parece estrechita, pero enseguida se moja y mucho, hasta adentrarse, a mares, en los niagarenses terrenos de la salirofilia. Las humedades capturan y enredan sus cabellos y, por momentos, su rostro aparece cubierto, envuelto y liado en una cortina de pelo.
Evidentemente, también recurre a fórmulas manidas: del coño al culo, del culo a la boca y vuelta a empezar. Flexible y compacta, se desenvuelve bastante bien en todas las posturas, siendo algo patosa en el encabalgamiento desde arriba, aunque su espontaneidad la dota de mayor atractivo. Gusta de hacerse estrangular y recibe con agrado los esputos en los ojos. En tránsito de delirio, doblemente penetrada, respira como cánido, ofreciendo pezones y aureolas a la mordiente de pellizcos y manotazos que la embriagan. Y, entrando ya en desenlaces, cabe añadir que es de esas chicas limpias, que después del desalojo de caldos en su rostro, rebusca y arrastra el flujo con la lengua y los deditos, abocando hasta el último goterón en el sumidero de su boca. Le brillan los dientes y vuelve a chuparse el dedo o a enterrarlo en su vagina bien rasurada.

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: